Bajo los escombros de Salaverna -un pequeño pueblo minero enclavado en el semidesierto mexicano-, se expande y hierve cada segundo una gran ciudad subterránea de kilómetro y medio de profundidad, entre polvos de roca por el uso permanente de explosivos que persiguen ricas vetas serpenteantes de plata, zinc, plomo, cobre y oro, propiedad del millonario mexicano Carlos Slim Helú. Ha sido una lucha a muerte contra Slim. El magnate desplazó a casi 90 familias hacia una improvisada unidad habitacional de pequeñas y mal construidas casas a la que bautizaron como Nuevo Salaverna.

Muchos de ellos se sienten engañados, amenazados y temerosos por posibles represalias en empleo y marginación. La intención de la Minera Tayahua-Frisco, propiedad de Slim Helú, es comenzar la explotación a cielo abierto precisamente en el pueblo de Salaverna y, por eso, el hombre más rico de México quiere desaparecer del mapa al pueblo de Salaverna.

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