Nunca una noche larga fue tan ligera, por estar atenta a que de cualquiera de los boquetes que hacían rescatistas salieran al menos cuatro niñas y niños con vida, en el Colegio Enrique Rébsamen. Después de 42 horas sin dormir, concluí que nunca sentí tanto desánimo al ver que llegaba la mañana y no había buenas noticias, es más no había más noticia que la misma: seguimos buscando a los menores de edad. "La alegre espera" se truncó por mentiras de la autoridad.

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