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El sismo nos cambió, ¿podemos seguir así?

08/10/2017

El sismo dejó muchas enseñanzas a la sociedad afectada, a los damnificados, a quienes participaron, a quienes vieron desde otros estados o a quienes estuvieron en la Ciudad de México ese día. El sismo nos trasciende como sociedad y nos exige entrar en catarsis, entender la tragedia y tomar las riendas de nuestros destinos.

Esta colaboración es una invitación a seguir con los sentimientos de solidaridad y fortalecer lo que el sismo nos descubrió con una sacudida violenta.

A pesar de todos estos años los mexicanos aún no podemos ver con claridad.

Partamos de una pregunta, para aclarar nuestra visión: ¿Cómo es que nuestras decisiones afectan a otros a corto, mediano y largo plazo?

Si vivimos con egoísmo, sin considerar las necesidades del otro, encontraremos a nuestro México en ruinas; literal, no figurativamente. Y no solamente la Ciudad de México sino muchos otros estados y regiones del país.

La codicia y la avaricia han provocado que muchos mexicanos ahora se encuentren sin hogar.

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Admito que es estimulante ver que en los momentos de mayor oscuridad, como en los sismos pasados, todos los mexicanos nos movemos al unísono para salir adelante; sin embargo, me pregunto para entender un poco más lo que nos ha ocurrido:

¿Por qué no puede suceder antes de un desastre?

¿Será que los mexicanos solamente velamos por los demás cuando ocurre una tragedia?

Mi cínico interior me dice que la gente no cambia, que si esto sucede es porque solo en el momento podemos ser altruistas, desinteresados, compasivos, pero que no cambiamos de fondo y que solo respondemos en emergencias.

Confieso, además, que una parte oculta de mí desea, sabe, que sí es posible cambiar, sin caer en los sentimentalismos ni en la falta de carácter y pérdida de la individualidad.

Pero México es una de las más maravillosas naciones, no solo reconocida en nuestro interior por cada uno de los mexicanos, sino por otros países, por nuestra facilidad para salir adelante y, también, para olvidar.

Olvidar no es malo, nos permite comenzar de nuevo con nuevos aires pero, si al olvidar nos implica borrar de nuestra mente quiénes somos, lo bien que nos podemos organizar, lo unidos que podemos estar, lo altruistas que somos, lo colaborativos, lo trabajadores... entonces hoy ya no es tiempo de olvidar, tampoco de recordar con rencor, ni solamente quejándonos.

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Es tiempo de saber que tú, yo y cada uno de nosotros ¡Sí somos! y que podemos vencer nuestras necesidades más egoístas y que podemos ayudarnos, porque al ayudarte a ti, en realidad, me estoy ayudando.

Tu bienestar es el mío y, sinceramente, espero que los tiempos de olvido, donde pasan las emergencias y surge la cotidianidad, terminen.

Ya no podemos ni debemos seguir dejando pasar nuestros egoísmos porque ya es tiempo de saber que si te afecta, me afecta. O tal vez, como ahora ocurrió, dejar pasar más de 25 años, como en el caso de Villa Coapa y la zona sur de la CDMX, para que descubramos los resultados de acciones egoístas.

Es tiempo de ver, aceptar y trabajar en construir lo que siempre quisimos.

No olvidemos lo que ocurrió con los sismos y fomentemos lo que vimos en su mayor esplendor: Un México unido, fuerte y valeroso.

(Fotos y videos en gif de Édgar Félix)

Tomar en mis manos, mi vida.

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