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Crónica tras bambalinas del caso Rébsamen

23/09/2017

Nunca una noche larga fue tan ligera, por estar atenta a que de cualquiera de los boquetes que hacían rescatistas salieran al menos cuatro niñas y niños con vida, en el Colegio Enrique Rébsamen. Después de 42 horas sin dormir, concluí que nunca sentí tanto desánimo al ver que llegaba la mañana y no había buenas noticias, es más no había más noticia que la misma: seguimos buscando a los menores de edad. "La alegre espera" se truncó por mentiras de la autoridad.

Tras casi 13 horas de que elementos de la Marina confirmaran, una y otra vez, que estaban en trabajos para rescatar a una niña (llámese como se llame) acompañada por otros tres o cuatro niños, decidí que no debía irme a casa, quedarme sin cerrar los ojos ni un minuto y esperar a que salieran con vida.

Así que saqué mi banquita de un salón de kínder del Rébsamen, la coloqué a menos de 15 metros, justo enfrente de dos de los cuatro boquetes que la Marina dijo que abrieron rescatistas para poder llegar a estos niños desde cualquier punto, Édgar me consiguió una cobija roja y me senté a esperar... Nunca despegué mi mirada de ese punto y presté oídos a todo lo que elementos de la Marina, repito, todo lo que elementos de la Marina, nos iban informando sobre el avance de este rescate.

Porque esta espera no fue gratuita ni basada en una "historia inventada". No, a mí me consta absolutamente todo, yo lo vi y lo escuché todo porque estuve ahí y no me separé un solo instante. Todo esto que escribo es con base en versiones de "gente oficial", que iban y salían del edificio colapsado.

Pero qué pasa cuando la Marina, la propia autoridad, que ellos mismos dicen (y uno que otro despistado también) es la única en que los mexicanos debemos confiar para tener información precisa, es la que al final quedó como la gran mentirosa.

alt Fotos de Dalila Escobar

Toda la población se quejó y señaló a medios de comunicación como inventores de una historia cuando lo único que hicimos fue informar lo que la propia autoridad nos decía, con reportes de rescatistas de su corporación y civiles que ellos mismos (¡sí, ellos mismos!) autorizaron porque los tenían calificados con capacidades para hacer ese trabajo, pero, de repente, algo pasó y se quedó en una mentira difundida por el subsecretario de Marina, como "la versión oficial" por la que después él mismo volvería a salir ante medios a pedir perdón por haber dicho (esa sí) una mentira:

La mañana del 20 de septiembre entré hasta la zona donde colapsó una parte del Colegio Enrique Rébsamen, al sur de la Ciudad, no era mi intención quedarme toda la noche, por supuesto que no, tenía que dormir algo.

Si, ahí estaba Danielle Dithurbide transmitiendo ya sobre una banca escolar, sí Televisa era la única televisora ahí cuando entré y sí, también, Danielle estaba pendiente de qué le actualizaban los elementos de la Marina para entrar a enlace en vivo. Tengo que reconocer que no estuve pendiente de lo que ella decía en su transmisión, así que no supe si "le metió de su cosecha" o "habló de más" o todo lo que leí después.

En el momento yo estaba más bien enfocada en consultar diferentes fuentes lo más pronto posible porque no sabía en qué momento me sacarían de ahí a empujones.

Y así lo hice, pregunté a rescatistas civiles, marinos, militares, policías, elementos de protección civil, personal del colegio, funcionarios y todos de quienes pudiera obtener información.

Lo único que quise hacer fue llegar hasta ahí para ver con mis propios ojos y para escuchar con mis propios oídos todo lo que ahí sucedía.

A los demás medios de comunicación se nos tenía prohibidísimo entrar y nos tenían a dos cuadras del lugar y, por supuesto, lo único que se podía informar era lo que llegaba a nosotros por medio de "alguien que iba pasando y está del otro lado del cordón", así que tuvimos que hacer un circo para entrar. Me sacaron una vez cuando descubrieron que soy reportera, pero no me hicieron una segunda, así que volví a entrar después de dos horas de intentarlo, viendo cómo chingados pero estaba de nuevo ahí, dentro.

Desde que llegué se trabajaba a marchas forzadas para rescatar a cuatro o cinco niñas y niños, toda la comunicación era con ese tema, no había otro.

Así pasaron las horas y la versión no cambiaba, se agregaban datos: ya pudimos escucharla, a esa niña que en un principio se le identificó como "Frida Sofía" y que desde cerca de la 1 de la mañana ya del 21 de septiembre, personas del colegio comenzaba a decir que en sus listas no tenían registrada a ninguna "Frida Sofía" y que todas las Fridas y las Sofías del colegio estaban bien y en sus casas.

Pero el hecho de que no existiera alguien con ese nombre, nunca, nunca cambió la versión de que sí intentaban rescatar a una estudiante de secundaria que les refería estar con más niños.

Todavía a las 3 de la mañana de ese jueves 21 de septiembre un Marino nos confirmaba: "Con una cámara aún escuchamos al menos a cinco niños del Colegio Enrique Rébsamen con vida".

Y una de las maestras del colegio confirmaba que no había ninguna Frida Sofía pero sí algunos niños aún con vida, atrapados entre los escombros.

Fue cuando funcionarios de la Secretaría de Educación Pública se nos acercaron a una compañera, a Édgar y a mí, entre 5 y 6 de la mañana cuando nos lo insinuaron por primera vez: "Para mí que esa niña nunca existió". Solo reparé en decirle: "Oye ya ni la haces, ten un poco de respeto por lo que dicen ellos mismos (marinos y rescatistas) que son los que se están llevando la chinga de las labores de rescate, tú solo andas aquí caminando".

Menos de ocho horas después, su dicho se hizo realidad, a 48 horas de que se derrumbara el lugar, por primera vez salió un alto mando de la Marina para hablar con los medios de comunicación, mismos a los que horas antes cuestionaban y corrían de todos los rincones.

Marinos comenzaron a acordonar el punto donde se pararía el funcionario de esa dependencia federal, sin mover un centímetro al reportero de TV Azteca, Mariano Riva Palacio quien entraba en vivo en un corte informativo especial para, con un lenguaje triunfal y un tono de voz elevado al nivel del rating que seguramente tuvieron en ese momento, gritó entre los demás reporteros que sí estuvimos toda la noche en ese punto: "Estamos aquí para escuchar el mensaje de la Marina de un hecho que ya le adelantábamos aquí: La historia de la niña Frida Sofía nunca existió".

¿Qué?

Un momento de silencio y enseguida expresiones de gran sorpresa recorrieron nuestras gargantas y nuestros rostros. Sus palabras nos cayeron como un balde de agua turbia que nos recorrió la existencia.

Una compañera y yo nos volteamos a ver con incertidumbre y duda, ¿por qué diría algo así, si él acaba de llegar?, ¿cómo dice algo así, como si el trabajo de los rescatistas no fuera más importante que su reporte en vivo?, ¿quién le habría dicho esa versión?, y, sobre todo, ¿por qué se aventuraría a decir semejante información con una actitud tan segura?

Aún no terminaba su reporte en vivo cuando llegó el subsecretario de la Marina, el almirante Ángel Enrique Sarmiento, a quien le colocó el micrófono de TV Azteca en primera línea.

El almirante Sarmiento emitía el primero de dos mensajes primordiales: Frida Sofía nunca existió.

"La versión que se sacó con el nombre de una niña no tenemos conocimiento, nosotros nunca tuvimos conocimiento de esa versión y estamos seguros que no fue una realidad puesto que con la SEP, con la delegación y la escuela, los niños algunos fallecieron otros en el hospital y los demás están sanos y salvos en su casa", dijo en un breve mensaje que impidió las preguntas y respuestas.

Sorpresa, fue el primer sentimiento que tuvimos quienes no nos despegamos un instante del sitio. ¿Dónde habían quedado todos esos gritos de rescatistas que decían que se agotaba el tiempo sacar a los niños con vida?, ¿dónde quedaron los puños cerrados para escucharlos y los "cada vez estamos más cerca"? Confusión creada por el propio gobierno, fue la siguiente reacción.

Apenas horas antes elementos de la Marina aseguraban que "continuamos haciendo todos los esfuerzos para poder dar con ella", aseguró el capitán Sergio Suazo, cerca de las 7 de la mañana de este jueves 21 de septiembre, cuando se le cuestionó qué había pasado con Frida Sofía, de quien, se decía, se encontraba con vida ente los escombros.

Durante las obras de rescate estuvo presente el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, quien reconoció que entre más tiempo pasara había menos probabilidades de que resistieran con vida las víctimas del sismo de este martes 19 de septiembre.

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En una breve conversación, Nuño Mayer intentaba no descomponer el semblante en el rostro, casi no tenía expresiones diferentes a las que siempre mantiene con sus colaboradores, y ya no tanto ante medios, ante ellos, en sus eventos públicos, de repente relaja sus expresiones.

Sobre el posible rescate de menores atrapados entre los escombros, y el caso de la estudiante de secundaria, sostuvo que hubo elementos que le habían referido que existía evidencia de la existencia de ella y otros menores al interior.

"Tener buenas noticias y que salgan niños con vida, sin mayor drama", fueron sus palabras cuando se le cuestionó qué esperaba que pasara. Agregó que llegaría un momento en el que tendría que ir a hacer otras cosas, "tengo muchos pendientes", aseguró solo a un par de personas.

Y así fue, justo al término del mensaje del subsecretario de la Marina, Nuño Mayer abandonó el lugar y no se le volvió a ver a él ni a ninguno de sus colaboradores.

Justo al terminar esta versión, el subsecretario de Marina, también salió sin atender ninguna inquietud de la prensa, por la confusión causada por las versiones de existencia de vida entre los escombros.

Enseguida pidieron a rescatistas de grupos como los Topos que cuanto antes salieran del lugar, lo cual fue desconcertante; además solicitaron voluntarios civiles que rodeaban las calles aledañas al colegio para ayudarles con las tareas de remoción de escombros.

A los pocos minutos, comenzaron a caer piedras, polvo y lonas del techo del edificio que no había resultado con graves daños. Iban directo hacia nosotros, los medios.

Con el argumento de que este hecho era riesgoso, marinos exigieron el desalojo a los medios de comunicación del lugar de rescate en el Colegio Enrique Rébsamen.

Momentos antes restringieron a reporteros el uso de las plantas de luz, a las que tuvimos acceso sin problema los días anteriores y mismas que eran de gran necesidad para conectar los aparatos que nos permitían la transmisión en vivo y de material grabado, desde celulares hasta equipos live u.

Ante este hecho para muchos reporteros ya no nos fue posible documentar un rescate de personas con vida o la extracción de cuerpos sin vida de la zona colapsada.

Mientras nos sacaban casi a empujones recordé que cerca de las 2 de la mañana, al intentar llegar a uno de los puntos del rescate, sin decir que era reportera porque de decirlo me sacarían, un militar que resguardaba ese punto, me dijo: "Han estado peleándose (elementos de Marina y del Ejército) un buen rato por ver por dónde sacarán a los niños".

En la plática me detalló: "Llevan así un buen rato y no se ponen de acuerdo, no sé por qué tanto interés de quién los saque, no sé si sea porque Televisa está aquí, pero ya deberían sacarlos".

Pero eso ya había pasado, ahora sobre los medios que no nos movimos del Colegio, para dar seguimiento, pesaban todas estas dudas, todas estas inconsistencias de las autoridades.

Los hechos, desde ese momento estuvieron y están al margen de la información que emita la Secretaría de Marina, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Educación Pública.

Pero, ¿y qué nos queda a quienes sí fuimos testigo de los gritos de los rescatistas corriendo y arriesgando su vida por acercarse al rescate de esos menores?, según decían.

Así, con esas dudas rondando la cabeza, pasaron las horas, tantas que ahora sí fueron incontables, hasta que se volvieron a abrir las puertas a los medios.

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Minutos antes de las 10 de la noche, ya cuando algunos periódicos habían cerrado sus ediciones, salieron los almirantes, subsecretario de Marina, Ángel Enrique Sarmiento; y el oficial mayor, José Luis Vergara, a ofrecer el segundo y último mensaje, hasta el momento. Habría un poco de luz a las confusiones, pero no la respuesta de lo que pasó ahí.

La Marina, una de las instituciones que se jactaba por tener gran credibilidad, pedía perdón a la sociedad mexicana por sus anteriores declaraciones "oficiales".

Reconocieron que la Marina sí dio información sobre la existencia de una menor bajo los escombros.

Enrique Sarmiento, además, se disculpó por desestimar que la persona que aún podría tener vida bajo los escombros, pueda ser una menor de edad.

"Quiero dejar muy claro que la información que recibieron los mexicanos sobre la existencia de una niña viva bajo los escombros fue difundida por la Marina con base en los reportes técnicos y el testimonio de los rescatistas civiles y de esta institución", dijo.

"Nueva información obtenida esta tarde en el sitio y después de recabar el censo de alumnos por parte de la SEP, nos llevó a la conclusión de que en caso de haber un sobreviviente no necesariamente es una menor de edad. Ofrezco a los mexicanos una disculpa por la información vertida esta tarde donde afirmé que la Marina no contaba con los detalles de una supuesta menor sobreviviente de esta tragedia".

En ese momento la importancia que se le había conferido al Rébsamen se esfumó, peor aún, nadie habla del error de la Marina, toda la población solo señala a Televisa y los demás medios que seguimos muy de cerca estos hechos.

Nadie cuestiona a la autoridad. De repente, los medios cuyos reporteros no hicieron el mínimo intento de entrar hasta las instalaciones del Colegio, además de parecer alegrarles estos hechos, solo hablan del traspié de los medios que sí buscaron informar desde el lugar exacto donde sucedían los hechos.

Tal parece que como mexicanos nos parece más sencillo exhibir en redes a quienes hacen su trabajo, que encarar y cuestionar a las autoridades por todos los atropellos que no se detienen, no, y menos ahora que se acerca el proceso electoral para elegir quién será el próximo presidente de la República.

Almanza
AUTOR

Almanza

Periodista, de corazón puma.

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