Durante varias semanas de trabajo, Mina Romero inauguró en los primeros días de octubre, otro gran mural impregnado de mucha técnica y abstracción, en el cual fragua un pensamiento muy consecuente con estos tiempos álgidos de pandemia, cuando el arte nos trae vientos para creer que esta humanidad aún, y a pesar de todo, puede no solo sobrevivir sino evolucionar:  «Ojalá fueras tú», como una reivindicación del regreso de nuestra parte más íntima y honesta.

Ojalá fueras tú en El Clavijero.

Como en otras de sus obras en Gran Formato creadas desde su arte, con imaginación que se pasea entre el arte abstracto y el realismo, plasma en cada color y tonalidad un movimiento, varios escenarios en perspectiva, para ofrecernos murales con toda la tradición mexicana de perfilar historia, poesía, tiempo, cultura, manifiestos y la punzante intensidad de los grandes artistas de esta disciplina.

Con varias semanas de trabajo en uno de los pasillos del Museo Clavijero, en Morelia, Michoacán, Mina Romero ha escrito sobre su obra Ojalá fueras tu que "es una frase reflexiva que nace de la sinceridad de añorar, sobre las posibilidades del Ser".

La artista escribe sobre el concepto o el pensamiento derivado de este mural lo siguiente:

I

Ojalá fueras tú, es un regreso a la parte más íntima y
honesta. Es poder limpiarse todo aquello que no nos
pertenece. Es estar en el aquí y en ahora, que cimbra
y puede abrir varios caminos de nuestras dualidades
y posibilidades de nuestro ser, hasta llegar de nuevo
a esa contención individual, fuerte, honesta, clara de
reivindicación, de un deseo genuino de habitar
nuestra casa - cuerpo.

II

Ojalá fueras tú quien se vea a sí
Ojalá fueras tú quien vea a los demás
Ojalá fueras tú quien viniera
Ojalá fueras tú quien se mire a través y se reconozca
en los espíritus de los animales y plantas
Ojalá seas tú en el presente
Ojalá seas tú en tu forma más simple.

"Ojalá fueras tú es un regreso a la parte más íntima y honesta". | Foto de Mauricio Urquiza.

Mostramos ahora dos galerías de fotografías tomadas de distintos ángulos de la obra con la intención de acercanos un poco a las sensaciones de contemplar la obra original:


LAS COSAS ME ENCUENTRAN

  • Entrevista realizada por el Horizontal a Mina Romero en 2017

En algún momento las dos vertientes artísticas de Mina Romero confluirán, aunque no le quita el sueño si esto sucede o no. Ella es una creyente de las fuerzas de la causalidad, de eso a lo que llama: “las cosas me encuentran”.  Son como dos grandes dibujos trazados en lienzos o muros distintos. Uno; dibujado con técnica, con conocimiento y con el rigor de la academia, del saber ser, al que identifica como la parte realista; y, el otro, llevado por “rayas infantiles”, íntimas y lúdicas, al que conoce como mi parte abstracta.

Mina Romero se abstrae casi todo el tiempo. Cuando se le pregunta, se abstrae. Juega con sus manos, habla con ellas. Dice que es difícil tener ojos grandes porque son transparentes: “Te leen, saben casi qué estás pensando”. Su ser artista comenzó en su natal Jacona, Michoacán, cuando rayaba todo papel que llegaba a sus manos. Esa afición infantil se convirtió algunos años después en un remedio para la distracción porque “si no rayaba no me concentraba; si me fijo, me concentro, de otra manera, no”.

Y sí. Mina Romero se abstrae totalmente cuando pinta, cuando lleva más de cinco minutos pintando. Puedes quedarte observando un buen tiempo hasta que saludas con un “buenas tardes” o “buenos días”. Después de algunos segundos llega de su mundo. Ella seleccionó pintar un mural a un lado de la alberca de El Ahuehuete, la emblemática e histórica alberca de este lugar.

Es una artista de frases, de puntos y seguidos, de espacios que son silencios. No habla ni necesita explicar conceptos del arte que desea expresar: “Las cosas me encuentran. La pintura llego a mi. Muchas veces he tratado de huir. Hubo un tiempo que me dio flojera. Tuve una confrontación con la pintura. El grabado es más mecánico. La pintura es más inmediata. Puedes trabajar el boceto. Siempre hay una sorpresa en la pintura. Te lleva a otras puertas. Momentos de intuición, salen colores más contrastantes. Colores matizados, luego contrastarlos. Mi educación fue muy de figura humana, encontrar colores de la piel, ver la luz. Siempre matizo las pinturas.”

Apenas cumplió su mayoría de edad, 18 años, y se trasladó a San Miguel de Allende, Guanajuato, para estudiar en el Instituto Allende de Artes Visuales, incorporado a la universidad Autónoma de Guanajuato. “Estudié tres años seguidos; sin vacaciones”.

Ese tiempo lo valora mucho porque entendió la técnica. “Sé que el conocimiento es valioso, es formal, cuando es formal, fijo y sólido. Es super bonito saber que puedes saber y aprender de esa manera. Reconocer la grandeza”.

Mina Romero se mueve en dos puentes durante la entrevista, esa parte que llama el de la técnica y la otra, la lúdica, su niña, que es cuando sonríe: “Me sigo permitiendo jugar. Pero sí lo separo, sí me lo permito dividirlo porque para mi o eres abstracto o eres realista.

-¿No se pueden juntar? Tal vez esa sea tu esencia artística.

- Bueno, creo que tengo que hacerlo separado. Que vaya fluyendo, sin encontrarlo. A veces me da conflicto. Pero tal vez sea como Gerhard Richter.

En esas dos pistas del arte, Mina Romero se explica como abstracta, como un proceso para consolidar como figuración, un paisaje. Como mundos. Más estructuras emocionales. Para mi son como secuencia de ritmo e intuición. Es una lectura íntima: cómo es, cómo asimilas las estructuras más reales de una construcción más real. Es otro viaje. Expresión en mancha. Al momento inmediato de poner una mancha. (En las dos, ahí se puede unir)

Se considera una artista más solitaria. “Salgo porque me gusta, nada más. Me encanta el mundo solitario”.  Considera que la pintura debe salir y en lo inmediato desea hacer muro y también hacer caballete, combinada con horas de estudio porque considera que está en la etapa de definiciones. “La pintura nunca termina de hacerse. Es un camino infinito. Se va descubriendo”.

-¿Cómo debe ser un artista?

-Yo creo en las pequeñas sutilezas de la vida, en los detalles, en las nimiedades. Hace poco pintaba un mural en Zamora, Michoacán. En algún momento bajé para verlo a la distancia y pasó un viejo a mi lado cuando contemplaba el mural. Era un viejo de esos que te tranquilizan con su presencia, un viejo sabio de por acá. Sin más, me dijo: “tu eres una artista. No cualquiera logra esa parte de expresión”.

Que alguien te reconozca como artista, sepa o no de arte, es ya un logro, algo ganado, un aliciente muy importante en mi actividad cotidiana. Porque la vida es eso, son esas frases, esa forma. Tu sabes si un herrero es buen herrero por la forma que golpea en el yunque, por la forma de forjar. O alguien que cocina. Si alguien te lo reconoce, sin que te conozca ni sepa quién eres o qué hiciste, entonces hay que tomarlo en cuenta.

Mina Romero en el Museo Clavijero de Morelia, Michoacán. | Foto de René Serrano